El Minotauro era un monstruo con
cuerpo de hombre y cabeza de toro que había nacido de la unión de la reina cretense
Pasifae y el fabuloso toro blanco que Poseidón había entregado a su marido el
rey Minos. Pese a la orden de sacrificarlo en su honor, Minos desobedeció al
dios y lo mantuvo en su corte con desastrosas consecuencias. Minos se avergonzó
tanto de la existencia de esta criatura, cuyo nombre significaba «toro de
Minos», que lo encerró en un complejo llamado Laberinto construido por Dédalo.
Allí, la criatura tenía siete jóvenes y siete doncellas atenienses para devorar
cada nueve años. Teseo, con la ayuda de la hija de Minos, Ariadna, acabó con
esta práctica cuando buscó a la bestia en el Laberinto y acabó con ella,
encontrando luego la salida gracias al hilo que su amante le había dado al
entrar en el complejo.
La historia del Minotauro y su
concepción parece estar unida al culto del toro en la sociedad cretense entre
los años 2000 y 1450 a.C. En las excavaciones que se han realizado en el
palacio de Knossos hay muchas imágenes de hombres y mujeres danzando y haciendo
acrobacias sobre los lomos del animal. Quizá existiera también un rito en el
que habría que luchar contra un toro (ver Ariadna, Dédalo, Europa, Minos,
Pasifae y Teseo).
Bibliografía:

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